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La enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica empieza  con la aparición de grasa en el hígado debida a una alteración metabólica (obesidad, diabetes, colesterol) lo que se denomina hígado brillante. Esta anomalía se detecta fácilmente y no debe representar mayor inquietud. Sin embargo, “un 10% de estos pacientes muestran además de hígado graso, una inflamación y en estos casos la enfermedad puede derivar en cirrosis, cáncer hepático, y aumentar el riesgo de enfermedad coronaria y vascular y de padecer otros tumores como cáncer de mama o cáncer de colon”, explica el Dr. Manuel Romero, especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD).

Relación con las enfermedades cardiovasculares

El estudio “Association of NAFLD with subclinical aterosclerosis and coronary-artery disease:meta-analysis” recientemente publicado en la Revista Española de Enfermedades Digestivas (REED), órgano de expresión de la SEPD, en el que ha participado este experto, analiza la asociación entre enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica con la aparición de arterosclerosis y enfermedadescardiovasculares altamente relacionadas con el síndrome metabólico. “Dado que un 90% de los pacientes con enfermedad hepática por depósito graso tiene alguno de los síntomas del síndrome metabólico como: obesidad abdominal, hipertensión, colesterol, o diabetes, y un 33% presentan el diagnóstico completo, podemos afirmar que el NAFLD (enfermedad hepática por depósito de grasa, no alcohólica en sus siglas en inglés) multiplica los riesgos de enfermedad vascular”, explica el Dr. Romero, “por lo tanto debemos estar especialmente atentos a estos pacientes. Un correcto manejo y control tanto de la enfermedad hepática, como del síndrome metabólico mejorará su historia clínica tanto en lo relativo al hígado como a las enfermedades cardiovasculares”. La enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica es hoy en día, la enfermedad del hígado más frecuente, por encima de la producida por el alcohol y de la Hepatitis C. Afecta a entre un 20 y 30% de la población y se calcula que un 10% de los pacientes desarrollará la manifestación más grave de esta enfermedad. Los expertos consideran que su prevalencia irá en aumento a la vez que crecen enfermedades como la obesidad y la diabetes a las que se asocia con mucha frecuencia

Enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica

La enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica es el resultado de los efectos dañinos sobre el hígado de diversos trastornos relacionados con el síndrome metabólico, principalmente la diabetes, la obesidad y la hiperlipidemia (aumentode colesterol o triglicéridos).Esta enfermedad conocida popularmente como hígado graso, se puede manifestar de distintas formas, desde la esteatosis hepática, a la esteatohepatitis no alcohólica, una manifestación más grave que puede progresar en cirrosis, cáncer hepático y en enfermedades cardiovasculares. El primer signo de alerta para detectar la enfermedad hepática es que los pacientes cumplan dos de los tres supuestos siguientes: presentar hígado graso en la ecografía, tener las transaminasas altas en los análisis de sangre o sufrir un trastorno metabólico como obesidad, diabetes o hiperlipidemia, tal como señala otro estudio bajo el título “Insulin resistance and metabolic síndrome are related to non-alcoholic fatty liver disease, but not visceral adiposity index, in severely obese patients” publicado también en la Revista Española de Enfermedades Digestivas (REED), el pasado mes de diciembre, con el Dr. Rubén Díez Rodríguez como primer firmante.



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